lunes, 26 de abril de 2010

Grandes influencias artísticas

Arte en Mesoamérica.
Arte precolombino de Mesoamérica
Las grandes civilizaciones de Norte América antes de la llegada de Cristóbal Colón surgen en Mesoamérica, y muy en particular en el sur de México. Su cronología abarca aproximadamente desde 2500 a. C. a 1500 d.C., en que la civilización indígena fue destruida por la invasión europea.
Es indiscutible que la civilización mesoamericana evolucionó al margen de Europa, y también, probablemente, del mundo oriental. Este aislamiento arranca de las postrimerías del Paleolítico superior, en el momento en que los futuros indios americanos, oriundos de Asia, atravesaron el paso entre Siberia y Alaska. Al desaparecer el puente de Beringia, los americanos quedaron aislados y fuera del alcance de influencias externas.
En este lapso de 3.000 años, surgen y desaparecen diversas civilizaciones muy complejas, algunas de ellas creadoras de una arquitectura monumental y avanzada, y también de notables muestras de cerámica, talla de piedra y madera, y pintura.
Las culturas de Mesoamérica se dividen en tres períodos cuya cronología aproximada es la que sigue: Período Preclásico, desde 2500 a. C. hasta el año 200 d.C.; Periodo Clásico, del 200 d. C. al 800 d.C.; y Período Posclásico, del 800 hasta la conquista española 1521 aprox.
El preclásico produjo principalmente cerámica no ornamentada, pero también las creaciones de la cultura olmeca, muy evolucionada, que floreció poco más o menos entre 1200 a. C. y 600 a.C.. Muy famosas son sus figurillas de jade y sus ciclópeas cabezas de piedra, sobrecogedoras por su enigmático simbolismo, que miden a veces más de 2,00 metros de altura. Están ejecutadas con un acusado sentido naturalista: los labios abultados y la expresión ceñuda les confieren una tensión inquietante. Parece que los olmecas iniciaron la tradición mesoamericana de construir colosales centros ceremoniales de piedra y de llevar una notación cronológica.
Durante el período clásico se consolidan las comunidades agrarias de carácter teocrático asentadas en metrópolis sagradas, distintas según la zona, pero con una serie de rasgos comunes: escritura jeroglífica, amplio conocimiento de la astronomía y macizos templos de base piramidal, así como un enigmático juego de pelota de significado ritual y una iconografía equiparable de divinidades, algunas de ellas despiadadas y crueles.
Una de las culturas más detacadas es la de Teotihuacan, ciudad sagrada de unos 85.000 habitantes, en la altiplanice mexicana.
Más conocida es la difundida civilización maya, cuyas realizaciones artísticas se hayan muy relacionadas con la lluvia y la fecundidad del suelo. En el aspecto formal, predomina la ornamentación labrada en bajorrelieve; son pocas las figuras esculpidas en bulto redondo. Aun así, los mayas demuestran, tanto en la talla de la madera como de la piedra, un notable dominio del diseño libre, cursivo, a menudo de intrincada densidad. Los jeroglíficos (muchos de ellos ya descifrados) proliferan a través de la superficie, ocupando el espacio en torno a figuras muy estilizadas pero expresivas. Este tipo de labra se da sobre todo en los templos, jambas y dinteles de puerta, y también en las estelas conmemorativas que a veces alcanzan hasta 10,00 metros de altura. Una de las manifestaciones más interesantes y prolíficas del arte maya es la cerámica, bien en forma de vasos, a menudo pintados, o de figurillas. Se conservan algunos códices mayas y raras muestras supérstites de pinturas murales del período clásico tardío que acreditan un estilo y una iconografía muy avanzados; las figuras, de perfil, están delimitadas por un grueso trazo negro y el cuerpo aparece coloreado con tintas.
El período posclásico coincide con el surgimiento de las teocracias militares: mixtecos, toltecas y aztecas, estos últimos los más conocidos. Todos parecen tributarios, cada vez en mayor medida, de dioses que se nutren de los sacrificios humanos. En consecuencia, su arte escultórico es brutal y a menudo de lúcida e inquietante expresividad. Los toltecas esculpieron en piedra estatuas exentas de gran tamaño, como los atlantes de Tula, cuya expresión cruel, abstracción y gigantismo han causado hondo impacto en los escultores modernos. Los mixtecos ejecutaron pinturas al fresco y, muy en especial, ilustraron códices con figuras de coloración plana envueltas en un tupido entramado de motivos geométricos. También trabajaban con gran maestría las piedras finas, las plumas, la cerámica y el oro. El arte azteca se manifiesta en particular en sus monolíticas esculturas, de una expresividad terrorífica, tallas muchas veces con extraordinario primor en las piedras más duras. Una de las piezas más conocidas es la de una diosa parturienta cuyo semblante trasluce una angustia sin concesiones.
La cultura de Mesoamérica fue la primera en sucumbir ante los españoles, tras la conquista del imperio azteca por Hernán Cortés, con lo cual dejó de influir la savia que nutría la cultura indígena meosamericana.

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